miércoles, 20 de junio de 2018

Aikido y espiritualidad.





"Cuando alguien me pregunta si los principios de mi Aiki budo están extraídos de la religión, les contesto que no. Los principios de mi verdadero budo iluminan a las religiones y las ayuda a perfeccionarse..." - Morihei Ueshiba 


  
Un elemento clave para el estudio de los principios que conforman el Aikido como un arte marcial es el trasfondo religioso que le dio su fundador, Morihei Ueshiba, y que muchos de sus alumnos permanecieron o permanecen totalmente incapaces de transmitir en gran parte e incluso en su totalidad. Esto me ha llevado a pensar: ¿Por qué el trabajo de este importante maestro tuvo una noción espiritual, cuya filosofía buscaba convertir a un hombre de guerra en un hombre de paz y no únicamente tuvo una noción técnica ?

Leyendo diferentes textos me he encontrado con la historia de Morihei Ueshiba practicando o como algunos dicen: “tomando algunas técnicas” de un excepcional artista marcial como lo fue: Sokaku Takeda, pero también está la historia que cuenta que no conforme con desarrollar su parte física decidió desarrollar su parte interna y fue gracias a Onisaburo Deguchi, un hombre de religión que no era parte del mundo del Bujutsu / Budo que lo consigue. Si leemos mucho más acerca de la historia de O´Sensei podremos deducir que Aikido no solo encontró su esencia en la secta Ōmoto-kyo, el sintoísmo, budismo, sino también en varios textos antiguos como la historia de los Heike, el "Rikuto" Chino, "Liu Tao" y muchas otras fuentes. Esto hace interesante el proceso de aprendizaje porque nos confirma que efectivamente el Aikido no solo se compone del desarrollo de una parte física sino también de una parte espiritual (nos guste o no) que a su vez es muy difícil de transmitir tal cual como lo haría directamente el propio fundador, convirtiendo una enseñanza de magnitud invaluable, una espiritualidad "verdadera" en técnica y principios, en algo hasta indescifrable, incluso para los instructores más experimentados.



Son pocas las personas que practican o practicaron el Aikido como un camino espiritual, realmente no es tan sencillo integrar el nutrir el cuerpo físico en conjunto con el espiritual. Y siendo este último aspecto el que conforma la esencia del arte; ya que en conjunto, ambas engranan perfectamente pues una sin la otra convertiría al Aikido en un simple deporte o en una religión.  
Si volvemos la mirada hacia algunos alumnos directos de O´Sensei, como por ejemplo: Koichi Tohei y Gozo Shioda, concluiremos que ellos de alguna manera rechazaron esta guía y se concentraron más en el aspecto de coordinación del cuerpo y la mente. Transmitiendo estas enseñanzas a sus alumnos y ocasionando un desvanecimiento de todo ese enfoque místico a su vez reforzado con la práctica de los sucesivos Doshu, otros discípulos directos del fundador y los estudiantes de cada uno de ellos, tal cual como una reacción en cadena. 

En fin, de manera involuntaria o voluntaria, por acción u omisión esta parte “mística” ha sido transfigurada muchas veces por la falta de conocimiento y otros aspectos claves que nunca se dieron a conocer, permaneciendo ocultos o inaccesibles, sobre todo en los textos y Doka, que son poemas cortos y que fueron utilizados por el mismo fundador para transmitir la esencia de una educación marcial. Dicho esto queda preguntarnos hacia dónde va mutando la esencia de este arte, si realmente sigue conteniendo un misticismo capaz de transformar y controlar nuestro instinto agresivo, como diría el maestro Mitsugi Saotome y si queremos mantener de alguna manera lo poco que se conoce o se ha podido deducir de nuestra parte para avanzar más profundamente o no en todo el estudio y reconocimiento interno que nos lleve de vuelta a esa esencia fundamental de la que tanto hablaba Morihei Ueshiba, O´Sensei, para retransmitirlo a otras generaciones. 
     
 (Respeto a los derechos del autor para su reproducción)



miércoles, 2 de mayo de 2018

Ichi-go Ichi-e...una oportunidad en la vida.


Esta máxima nos da la idea de fugacidad, cada momento debe ser vivido como único porque jamás se repetirá.

Ichi-go Ichi-e, literalmente: "un tiempo, un encuentro", es un término japonés que describe un concepto cultural a menudo relacionado con el famoso maestro del té, Sen no Rikyû y en su contexto les recuerda a los participantes que cada encuentro con el té es único. El término a menudo se traduce como "solo esta vez", "nunca más" o "una oportunidad en la vida".

En el dojo, seguramente la habrán escuchado más de una vez o quizás habrán conocido su concepto. Este término es utilizado en budô y podemos asociarlo por ejemplo, con el momento en que algún practicante detiene una técnica a la mitad de su ejecución para "volver a intentarlo", en lugar de continuarla hasta el final, incluso si ha habido un error.

Algo maravilloso que tiene el Aikido es que nuestro aprendizaje es integral, no solo estudiamos técnicas sino que hacemos un trabajo interno que nos ayuda en cualquier circunstancia de la vida. Aclaro que no soy partidaria de hacer terapia en el tatami, pues hay eventos personales o circunstancias que requieren que nademos hacia aguas profundas, muchas veces con ayuda de otras alternativas pero, si estoy consciente de que mucho de lo que vemos durante la práctica nos servirá en otros momentos.



Cuando pienso en Ichi-go Ichi-e recuerdo todas las veces que erróneamente durante el taijutsu pensaba que hacía la misma técnica una y otra vez. Al comienzo, como muchos practicantes, veía cada instante de manera superflua y no me permitía disfrutar lo único e irrepetible de cada momento. Ahora, tanto dentro como fuera del tatami me permito disfrutar cada segundo; y lo que veía como rutina no es tal, porque cada día es distinto al anterior aunque pareciera que estuviésemos haciendo lo mismo.  
Durante el taijutsu trato de enfocarme en hacer uso correcto del tiempo, administrar el ma-ai,  zanshin, mushin… no es fácil, pero si traspolo el trabajo en el dojo a la vida real, unos segundos pueden hacer la diferencia y tanto una técnica como un ataque jamás serán iguales.

En la vida real o quizás en un momento donde se vea amenazada nuestra integridad, no hay posibilidad para un "segundo intento" y aunque las técnicas pueden ser probadas varias veces en el dojo, cada una debe ser vista como un evento singular y decisivo, así como cada segundo del día, único e irrepetible.    



viernes, 23 de marzo de 2018

UKEMI


Como es habitual me gusta comenzar por la etimología de la palabra que origina este artículo, en este caso: UKEMI.
Si buscamos su significado, comúnmente encontraremos que lo traducen como: caída, pero, investigando un poco más y leyendo diferentes textos encontré que “uke” viene del verbo “ukeru”, que es traducido como recibir y a su vez: obtener, conseguir, enfrentar. A “mi” lo traducen como cuerpo, uno mismo.
Cuando comencé a practicar Aikido, hace pocos años, fue una de las primeras palabras que aprendí y siempre la relacionaba con recibir la técnica, eso implica también caer o rodar. Pero, analizando los posibles significados más el trabajo desarrollado en el tatami me doy cuenta que su significado va más allá.   
Desarrollar un buen ukemi o lo que en mi caso pretendo sea un buen ukemi, me ha llevado a reestructurar mi mente y a olvidar por completo el paradigma de que caer significa: ser derrotado, perder, ser humillado, etc. A su vez, he tenido que modificar el concepto de que el ukemi solo es una herramienta para poder recibir la técnica correctamente sin salir lastimado, en resumen un mal necesario para seguir entrenando.
Quedarme con esa concepción de lo que es ukemi hubiese sido solo “verlo” de manera superficial y me estaría perdiendo todo el trasfondo no solo físico sino mental-emocional que implica desarrollarlo.



Aprender el trabajo de ukemi y técnico en general necesita que empleemos nuestro cuerpo pero que también aprendamos a sentir, obviamente hay explicaciones y teoría, pero estas a la hora de recibir un ataque quedan casi completamente de lado y es ahí donde entiendes que cada sensación experimentada puede llevarte al desarrollo de una técnica eficaz. Ukemi es  armonizar, ser capaz de leer la técnica de Tori casi al instante, es algo así como pensar sin pensar, leer sin estar conscientes de ello.
 Desarrollar el trabajo de ukemi requiere relajarnos, sentir, olvidarnos del miedo y de estar tensos, algo que admito, todavía me cuesta, pero en lo que sigo trabajando.    




martes, 23 de enero de 2018

MUSUBI

Etimológicamente significa: unir, enlazar, juntar. La mayoría de las artes marciales utilizan este principio, podría decirse que es el enlace que resolverá el conflicto entre dos opuestos.  
En su libro “Aikido: o la armonía de la naturaleza”, Mitsugi Saotome hacía referencia a la esfera dinámica que surgía de la no resistencia durante un ataque, del fluir con él y hacer que nuestro adversario caiga en vacío pues un círculo o movimiento en espiral permite un cambio sutil de dirección.
Si conservamos la idea de movimiento constante y unificación encontraremos a MUSUBI.
Cada movimiento de nuestro cuerpo está impulsado por el espíritu, aunado a nuestra respiración. Inspiramos (YIN) reunimos la energía y exhalamos (YANG) por lo tanto MUSUBI unifica nuestra dualidad, Ying se transforma en Yang y Yang en Yin.  
Es la mutación de los opuestos, es movimiento, porque sin movimiento la unión de las polaridades opuestas sería imposible.
El MUSUBI está en línea con la doctrina de AIKI IN YO HO. Esta doctrina se centra en la armonía de la mente y se basa en el concepto de YIN y YANG. La doctrina fue desarrollada por el erudito neo-confuciano, Takeda Takumi no Kami Sôemon (1758-1853) del clan Aizu.
MUSUBI es el principio fundamental que permite que el mundo viva y evolucione: es la "fuerza de la vida".


*por favor respeten los derechos del autor al momento de reproducir este material. Gracias.

jueves, 7 de diciembre de 2017

SHOSHIN

por favor respeten los derechos del autor al momento de reproducir este material. Gracias.  

Cuando indagamos en la etimología de Shoshin, encontramos que: "Sho" significa principio u origen; "Shin": espíritu, alma o actitud. Por lo cual veremos que generalmente se le traduce como "espíritu de principiante" aunque también lo podemos conseguir como: “mente de principiante”. 
Si leemos esta frase con cierta superficialidad, podríamos pensar que esto se refiere exclusivamente a las personas que están iniciándose en una actividad pero si profundizamos más, esta frase se refiere a un estado permanente de la mente.

Shoshin es uno de los 5 espíritus/mentes del Budo, una palabra heredada del Budismo Zen, el cual, al igual que el Sintoísmo está estrechamente ligado a las artes marciales japonesas. Shoshin nos invita a mantener nuestra mente y nuestra práctica en un estado de pureza sin importar la cantidad de tiempo que tengamos desarrollando una actividad, lo cual es un arduo trabajo.
Metafóricamente lo podemos asociar con una taza vacía. Cuando iniciamos una actividad, cualquiera que sea, automáticamente generamos expectativas, creamos fantasías y no nos permitimos vivir la experiencia de descubrir y disfrutar a plenitud del nuevo aprendizaje. Si nos trasladamos a las artes marciales japonesas veremos que a su alrededor se han tejido una serie de mitos y fábulas, principalmente las que incluyen al Samurai, el uso de distintas armas, y técnicas de combate, como las que hemos visto en películas, influenciándonos de alguna manera y generando que tengamos nuestra mente llena a la hora de pisar un dojo por primera vez y sin una mente vacía no podemos sumergirnos y aprovechar el aprendizaje al máximo. 




Lo ideal es tener nuestra mente libre, de manera que ésta se vuelva permeable. Shoshin es indispensable para principiantes como para alumnos ya avanzados, pero en la mayoría de los casos mientras más tiempo tenemos en una actividad nuestra mente se vuelve cada vez menos accesible y vamos abandonando este concepto, manteniendo nuestra taza llena y deteniendo nuestro aprendizaje.

A medida que vamos avanzando nos familiarizamos con el objeto de estudio, adoptamos automatismos y ciertos hábitos que hacen que de alguna manera nos mantengamos en una zona de confort, un espacio seguro donde podemos practicar con mayor facilidad y libertad. Sin darnos cuenta nos congelamos en el tiempo y nos bloqueamos deteniéndonos en el camino.
Es en este momento que debemos tener a Shoshin más presentes que nunca, vaciar nuestra taza, entrar al dojo casi como si fuese la primera vez. No debemos olvidarnos de lo aprendido pero si debemos conservar espacio y disposición para abrirnos al nuevo aprendizaje o reescribir sobre lo ya aprendido. Si lo concientizamos parece difícil alcanzar este estado de vacío de conciencia por lo cual debemos trabajar diariamente para alcanzarlo.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Racismo en Aikido. Por: Leo Tamaki.

Este artículo es original de Leo Tamaki, acá tienen el link: 

http://www.leotamaki.com/2017/11/le-racisme-dans-l-aikido.html 

La traducción es hecha por mí, Sakura Mai, por favor respeten los derechos del autor al momento de reproducir este material. Gracias.  

* Gaijin ( 外人) es un término dado por los japoneses que se refiere a los extranjeros (o algunas veces a las personas no-naturalizadas), y que algunos (extranjeros o japoneses) consideran insultante o irrespetuoso. Se aplica a las personas de todas las razas.*

El Aikido es armonía, al menos ese es su ideal. De hecho, las luchas de poder, las competencias por los grados y otros cascabeles son comunes. El sexismo también, es una plaga que devora este arte marcial que esencialmente reúne viejos machos con grandes títulos. Pero es del racismo de lo que me gustaría hablar hoy. Oh no!, no el del japonés sobre el cual se podría escribir volúmenes. Éste, por muy intolerable que sea, es una manifestación de un problema de la sociedad del archipiélago al mismo tiempo que un prolongamiento de los orígenes no siempre relucientes de la disciplina. El Fundador no declaraba en 1961: "Llegué a Hawai para establecer un "puente de plata ". Hasta ahora, me he quedado en Japón, construyendo un "puente de oro "para unificar el país, pero ahora quiero construir un puente para unir a los diferentes países del mundo a través de la armonía y el amor del Aikido ".
De todos modos, es el racismo ordinario de los practicantes no japoneses del que quiero hablar.

Robert Blanquer, un pionero del Aikido que se extinguió:

Robert Blanquer nos dejó el 24 de julio a los 88 años. Comenzó Judo secretamente a la edad de 14 años en 1944, descubrió el Aikido en 1957 con Tadashi Abe. Más tarde recibiría a Masamichi Noro todos los meses en su dojo desde 1961, luego a Mutsuro Nakazono y Nobuyoshi Tamura cuando llegaron a Francia. Su desempeñó en el desarrollo del Aikido, jamás fue en detrimento de lo esencial, la práctica sobre el tatami.
Robert Blanquer tenía el rango de ... 6to dan. Indigno para pertenecer a su federación si consideramos el papel que desempeñó en el desarrollo de la disciplina, inversión y logros. Cuando muchos jóvenes de 20 y 30 años que tienen varias décadas de práctica menos desfilan con el 7º dan y /o el título de shihan ... Triste grupo que no reconoce el valor y las contribuciones de sus mayores.

Racismo ordinario:

Pero la F.F.A.B. no es la única que no supo cómo reconocer los logros del Maestro Blanquer. En enero de 2015, "Special Aikido" publicó una entrevista con este experto en el curso excepcional. Una entrevista donde regresó con la mayor simplicidad a una vida de Budo. Donde él compartió su optimismo y benevolencia:
“Para decir cómo abordo las cosas en nuestra escuela, nuestra habitación, aunque es grande, no puede contener todas las esperanzas que pongo en el futuro. Esta esperanza se basa en el valor técnico, tal como lo hemos recibido de los maestros japoneses, y no en el valor de los grados. Más que nunca, Aikido tiene un lugar en este mundo moderno en busca de sentido y valores. Seamos fieles a nuestro pasado y el futuro estará asegurado”   Robert Blanquer
“Para mí, no hay dificultad en el nivel cultural, siempre y cuando nos sumerjamos en este mundo maravilloso que llena mi presente y mi futuro. Sugiero a todos los jóvenes o más avanzados en este estudio que crean en esta disciplina, el resto seguirá, con el trabajo, el tiempo, la humildad y espíritu de apertura” Robert Blanquer
Hermosas palabras que habrían encontrado eco si... Robert Blanquer hubiera sido japonés. Desafortunadamente él era francés, y no se puede encontrar rastro de la sabiduría benevolente que compartió en esta ocasión.

Racismo en Judo, Karate, etc.

  



Judo, Karate y, por así decirlo, la mayoría de las artes marciales asiáticas han sufrido un racismo escandaloso. Su salvación vino ... de la competencia. Como una escena de decisiones y manipulaciones escandalosas, estos eventos sacaron a la luz un comportamiento inaceptable que llevó al archipiélago a ser excluido del proceso de toma de decisiones. Un proceso que indudablemente también tuvo consecuencias negativas. Pero ¿quién tenía el mérito de poner a todos en igualdad de condiciones?

Aikido no es competitivo. Solo lo permitiría a costa de un cambio profundo en su naturaleza y mensaje, y por eso está muy bien. Lamentablemente, esto se hace a expensas del mantenimiento y el desarrollo de las ilusiones que están causando su declive. En particular, la superioridad japonesa.

Aikido japonés

No hay duda de que Noro, Tamura, Chiba, Saito, Yamaguchi o Nishio no tenían algún igual que fuese extranjero. La simple razón es que el Aikido se practicó fuera de Japón solo después de que ellos llegaron. Estos misioneros del Aikido tenían por lo menos una década de práctica intensa por delante de sus contemporáneos.

¿Pero qué hay de hoy? Aquí hay algunas impresiones cuando llegué a Tokyo Aikikai en 1998.

La clase terminó, sentía rabia. ¿Dónde estaban todos los guerreros Aikikai? ¿Era este el nivel de enseñanza del centro mundial del Aikido? Rumiando mi decepción, me consolé diciendo que esto solo debería referirse a las clases de la tarde. Decidí ir a ver a la élite del Aikido, así que fui a ver a Doshu la mañana siguiente, a las 6:30 ".

"Los próximos cursos en Aikikai, me dieron la sensación de estar tomando una ducha de agua muy fría (no hay agua caliente en el vestuario). Guerreros lejos en el horizonte, demasiados extranjeros para mi gusto (no importa que vengan a engrosar sus filas), y un nivel desde mi punto de vista muy lejos del de Tamura Sensei. Yo estaba indignado, y decidí volver inmediatamente a Francia ".

"Todo empezó bien. Cuando llegué al dojo ya estaba lleno de gente que trabajaba antes del curso, y sentí que la verdadera diversión comenzaría. Hubo también algunas personas mayores, grandes maestros sin lugar a dudas. El curso comenzó y yo podría trabajar con un joven. La práctica era muy intensa y me sentí feliz. Doshu era carismático, aunque yo no vi nada que me hizo soñar con su trabajo. "
"En mi opinión, pero esto es obviamente subjetivo, el nivel de maestros actuales es menor".

¿Por qué colapsó el nivel del Aikido japonés?

Aquí hay un extracto del artículo "La influencia del exilio en la práctica de los maestros japoneses de artes marciales":

"Pero los maestros que se han convertido en Sensei son los jóvenes de la época heroica y diferentes de sus colegas que se quedaron en Japón? ¿Qué los marcó durante el exilio, y cómo ha impactado esto en su práctica?”

Sí, es muy evidente que enseñar artes marciales nunca es una tarea fácil, está claro que estar "en casa" facilita las cosas. Los jóvenes profesores que permanecieron en Japón y que formaban parte de las grandes organizaciones que enviaban expertos al extranjero se colocaron a la cabeza de los dojos, secciones universitarias o empresas. También el sistema japonés Sempai / Kohai que implica respeto a los mayores, los hizo de alguna manera inmunes a la agresión de los jóvenes, aunque esto no impidió la formación "física".

Los Senseis que se fueron al extranjero se encontraron en una situación totalmente diferente.
(...)

Agreguémosle a esto que los estudiantes de esa época no practicaban las artes marciales como recreación, sino mucho más intensamente, incluso brutalmente que hoy. Y a menudo "probaban" a los recién llegados. Los que tenían experiencia venían del boxeo o la lucha libre. Si se considera además, que en tamaño eran mucho más altos que el de la mayoría de los Senseis, uno tiene una imagen casi clara de los obstáculos con los que se encontraron.

Pero todas estas dificultades fueron probablemente oportunidades. Permitieron que estos "misioneros" refinaran su arte, los forzaran a confrontar la realidad. En este sentido, sin duda fueron una fuerza motriz que no podría haber beneficiado a sus compañeros que se habían quedado en Japón, en un país que entonces solo aspiraba a la paz.

Los Senseis expatriados vivían como los adeptos seguidores del pasado, una especie de Musha Shugyo, este camino de guerreros deseosos de mejorar durante las prácticas a las que asistían de dojo en dojo, desafiando a los seguidores que se conseguían para que formaran parte de su arte.

Hoy algunos de estos jóvenes senseis han desaparecido, pero los otros están en la cima de su disciplina y tienen miles de estudiantes. Tuvieron el valor y la oportunidad de hacer realidad los sueños de los fundadores de sus caminos. Ellos refinaron su arte a un nivel que probablemente no habrían alcanzado si no hubieran encontrado tantas dificultades... "
  
La ceguera de los gaijins

La mayoría de los maestros de Aikido nunca practican el trabajo libre, es decir sin tori / uke, sino con dos aïtes en un contexto donde todo es permitido (esto obviamente requiere un control de la intensidad). Por lo tanto, los practicantes de Aikido solo tienen la experiencia del trabajo tipo kata, en un contexto donde todo se desarrolla con anticipación. Y no me malinterpreten, considero que este trabajo es una parte esencial de la práctica marcial. Pero esto debe conducir a una práctica libre donde el trabajo de awase / musubi e irimi / atemi se exprese en el momento frente a lo inesperado. Solo este tipo de práctica puede eliminar las ilusiones en los practicantes.

Desafortunadamente esto está ausente en la mayoría de los dojos de Aikido, los estudiantes se basan principalmente en títulos, grados... el color de la piel y los orígenes …

El Aikikai asigna los grados basados en un principio simple. Cuanto más cerca esté del corazón el poder de decisión, más rápido irá. INDEPENDIENTEMENTE del nivel real. Y en este sistema, no ser japonés es obviamente penalizado. Sistema alentado por la actitud de la mayoría de los extranjeros que han sido atraídos y generalmente no tienen las herramientas para juzgar el nivel de manera objetiva. Una situación que desespera a entusiastas no japoneses de alto nivel que prefieren profesores menos calificados pero con más encantos. Cuantas veces no he escuchado "Tenemos la suerte de recibir un japonés"

Sí, mil veces sí si es Yamada, Shimizu, Tamura o Saotome. Pero los sexagenarios extranjeros no tienen nada que envidiar a sus homólogos japoneses. Incluso agregaría que a menudo tienen un nivel más alto, aunque no es reconocido por grados.

Yoshimitsu Yamada, defensor de los gaijins

El comienzo probablemente será en los Estados Unidos. Pero para que podamos estar tranquilos, un japonés será el comienzo. Yamada Sensei es un hombre que ama la justicia y la libertad. A diferencia de muchos de sus compañeros, siempre ha defendido los intereses de sus alumnos y ha luchado contra las injusticias que sufrieron. Hoy ha recibido reconocimiento tardío para un gran número de practicantes estadounidenses. Y no es por nada que cada vez más grupos de todo el mundo se reúnen bajo el estandarte de la organización que él fundó, Sansuikaï. Esta organización paralela al Aikikai es un contrapoder que permite luchar contra el trato injusto del que los gaïjins han sido víctimas durante demasiado tiempo. Aquí hay algunos pensamientos de Yamada Sensei de una entrevista que me dio (otros serán publicados pronto):

"Es muy diferente del funcionamiento actual del Aikikai.

¡Es completamente diferente! No hay espíritu, hoy son para mí como oficinistas. Me entristece decirlo, pero es así. Es desafortunado y estoy triste por ellos, pero no podemos hacer nada al respecto. La sociedad está cambiando y nadie hoy quiere investirse de esa manera.

  ¿Los japoneses obtienen el título de shihan automáticamente?

Es algo que no me gusta. Es por eso que comencé a emitir shihans a los extranjeros. Porque se preguntaban por qué esto estaba reservado para los japoneses. Le hacen muchas cosas estúpidas al Aikikai.

El año pasado, un grupo me dio una lista de unas 20 personas. Pero el Aikikai eligió tres de ellos. Entonces dije, "Ok, olvídalo, no puedo volver y explicarles que solo tres de ellos obtendrán ese título, olvídalo y dame la lista". Expliqué la situación y les dije que negociaran entre ellos mismos, que estaban fuera de sí. Pero, ¿cómo eligieron estas tres personas que no conocen? ¿Qué criterio? El único que sabía era su maestro.

Y entre estos veinte nombres, los de algunos de los más antiguos del grupo no fueron incluidos porque tenían malas relaciones con los funcionarios. No es mi problema, pero tampoco era justo ".

 Christian Tissier, la excepción que debe convertirse en la regla



Christian Tissier es en mi opinión uno de los seguidores más importantes de la historia del Aikido. Leal pero independiente, su estatura y nivel internacional han hecho que sea inevitable su reconocimiento por parte de las más altas autoridades japonesas del Aikido. Él es el primer occidental que recibió el título de shihan y el octavo dan por el que tantos de sus compañeros extranjeros de mucho tiempo habían cumplido las condiciones. Honni, celoso de la mayoría de sus pares japoneses, todavía tiene que ganar y ser respetado. Rompiendo las barreras, permitió que sus seguidores reconocieran a otros no japoneses. De quien dicen estar agradecidos de que pasara poco por el hexágono, muy al contrario.
“Debemos desarrollar, la comunicación y la relación de igualdad, tanto en el Aikido como en el resto de nuestra vida”

Una evolución esencial

Le pregunté a Yamada Sensei si pensaba "que se necesitan organizaciones". Él dijo: "Se necesitan grupos, por supuesto, los que existen, ¿se dirigen correctamente, y las personas correctas son las que están a cargo?, allí están las preguntas"


También creo que Aikido se beneficia de una organización administrativa. Pero las que existen hoy en día son en su mayoría insatisfactorias. ¡Una evolución es esencial, pero es en el tatami donde debe nacer! Debemos desarrollar nuestra práctica, confrontarnos con el trabajo libre, observar otras tradiciones marciales, explotar nuestros prejuicios y ver las cosas como son. Solo de esta manera, al respetar a quienes lo merecen como Robert Blanquer, y al dejar de someterse a ídolos basura que el mundo marcial mira con desdén, los practicantes de Aikido encontrarán la verdadera libertad.



jueves, 6 de julio de 2017

La mano como un Sable / La mano con forma de Espada – Tegatana (Te-Katana)









"...la respiración del universo y la nuestra deberán ser la misma, el ataque en Tegatana será hecho unificando  el movimiento técnico yin y yang. Si te enfrentas a un enemigo que viene atacando de esta manera y le bloqueas con un estado mental firme que imponga como envolviéndolo dentro de tu mente, cuerpo y espíritu (kokoro) serás capaz de predecir sus movimientos. Entonces afinándote con esta premonición, podrás girar su cuerpo a la derecha o a la izquierda.  Puedes permanecer de pie más allá del límite de la línea entre la vida y la muerte teniendo una visión de cada situación de manera que si incluso has recibido el 99% de la presión de tu enemigo, entrarán en el reino de la muerte siendo capaz de buscar el camino con claridad… " O´Sensei.